TIJUANA- Años de contaminación, infraestructura insuficiente y acuerdos binacionales con resultados parciales mantienen viva una de las crisis ambientales más críticas de la frontera entre México y Estados Unidos.
La cuenca del Río Tijuana sigue siendo el escenario de una problemática ambiental de alto impacto que afecta la salud pública, el turismo y los ecosistemas costeros de ambos lados de la frontera. A pesar de acuerdos internacionales y esfuerzos de colaboración, la falta de infraestructura hídrica para el tratamiento de aguas residuales ha convertido al río en uno de los más contaminados de América del Norte, según la organización American Rivers.
“La situación que vivimos como cuenca amerita acción, amerita ponernos a trabajar”, señaló Rosario Norzagaray, gerente de residuos marinos en la organización Costa Salvaje.
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